EL MUNDO / EL DÍA DE BALEARES. DOMINGO 21 DE NOVIEMBRE DE 2010
ILLES BALEARS
Doble condena a Pilar por ser pobre
Un tribunal ratificó la decisión de Menores de quitarle a sus dos hijos porque no
tenía empleo ni pareja / Ahora otro tribunal le dice que «prefieren a la familia adoptiva»
JUAN RIERA ROCA / Palma
A Pilar Castillo, una trabajadora
del sector hostelero de Calvià, el
Consell le quitó a sus hijos en 2005
porque entonces no tenía trabajo
ni pareja (el que se sienta aludido
que se prepare). En 2010 un tribunal
la mantiene alejada de ellos
porque los niños «prefieren» quedarse
con su familia adoptiva.
En 2003 Pilar Castillo atravesaba
un mal momento. Tenía dos hijos
nacidos ese año y en 2001 (además
de dos hijas mayores, de una
relación anterior) y la mala idea de
ir a pedir ayuda al departamento
de Menores del Consell de Mallorca,
que a partir de ese momento le
puso su ojo vigilante encima.
En 2005, tras dos meses sin trabajo,
le dijeron que debía entregarles
a sus dos hijos pequeños. El
motivo no es que fuera una mala
madre, es que no tenía dinero para
mantenerlos. Había perdido su
empleo por quedarse embarazada.
El 19 de abril de ese año se los lleva
de la mano al Consell.
Primero le dejaban que los viera
cada 15 días, durante un periodo
de 6 meses. Luego, una vez al mes,
durante un año. Luego, le suspendieron
las visitas. Ella está segura
de que como los iban a dar en
adopción querían que se rompiera
el vínculo con la madre biológica.
Solo por ser pobre.
Pilar lleva el caso a los tribunales.
Un auto judicial la sorprende
en 2009 señalando que apoya la
decisión de Menores de quitarle a
los niños, porque no tiene «problemas
personales, económicos y laborales
». O sea, porque no tiene
pareja estable ni trabajo. Madres
solteras paradas, temblad.
Pilar instó a su abogado a que
recurriera esa decisión judicial.
Durante este mes de noviembre, la
Sección número 4 de la Audiencia
Provincial de Palma ha contestado
ese recurso, quitándole de nuevo la
razón a Pilar, pero como ahora tiene
una mejor situación, le dan una
explicación que no se esperaba:
«...Lo más beneficioso para los
hijos es que continúen con la familia
acogedora en la que disfrutan
de estabilidad en un entorno familiar
adecuado y que los menores
no desean abandonar», dice la Audiencia.
Y la madre biológica no se
lo explica: «¿Que los niños no quieren
abandonar...?»
«¿Pero cómo se le puede preguntar
a un niño de 7 años que
no ha vivido conmigo desde que
tiene 3 y al que le han ido retirando
las visitas, si prefiere vivir
con la familia de acogida o con su
madre de verdad?», dice Pilar,
quien se siente víctima de una
cruel tomadura de pelo.
En 2005 le quitaron a sus hijos,
no porque los maltratara, porque
fuera drogadicta, prostituta, delincuente,
alcohólica o sufriera otro
tipo de exclusión social incapacitante.
Nada de eso figura en su expediente.
Solo porque estaba en el
paro y se le ocurrió un día ir a pedir
ayuda al Consell de Mallorca.
En 2009 acude a los tribunales
para quejarse de que le han ido disminuyendo
las visitas a sus hijos y
el juez que le toca aprovecha-en
la resolución de ese recurso- para
justificar la retirada y traslado a los
niños a un régimen de acogida a
otra familia, porque Pilar no tiene
trabajo y no tiene pareja estable
(algo que no sucede nunca).
En 2010 sus condiciones han
cambiado. Tiene empleo, aunque
sometido a la temporalidad del
sector servicios. Ahora el tribunal
que ratifica que ha de mantenerse
alejada de sus hijos dice que es
porque éstos prefieren quedarse
con la familia que los ha adoptado.
Cinco años después.
Pilar está al borde de perder los
nervios. Bueno, eso es decir poco.
Los ataques de tristeza y de angustia
forman ya parte de su vida. Atesora
mantas con dibujos ecuestres
y un caballo de juguete, porque sabe
que a uno de sus hijos le encanta
este animal. La esperanza es lo
último que se pierde.
Le extraña que nadie discuta que
haya sido capaz de cuidar a dos hijas
mayores, las dos preciosas y absolutamente
normales. Y que ahora
le digan que como no tiene dinero
y no tiene pareja no puede
cuidar a sus dos hijos pequeños,
fruto de una relación complicada,
es cierto, pero ¿cuál no lo es?
En 1997 Pilar, con 30 años, se
acababa de separar de la pareja
que tuvo desde los 19, un buen
hombre que la ha ayudado en lo
que le toca con las dos hijas que
comparten. La vida de Pilar no ha
sido fácil